#AsíLoVíYo #Vota #10D #Elecciones #Regionales #Municipales #Reflexión
Yo sí voto. Una y mil veces voto. No le regalo a nadie la potestad de decidir por mí. Mi destino me lo trazo yo, con mis actos y mis decisiones, y el 10 de diciembre no será la excepción.
Se que hay motivos para la decepción colectiva ante cada proceso electoral. Se que hay muchas razones para ahogarnos en la desesperanza que nos mata de a poco y no nos deja avanzar. Pero también se que todos tenemos unas ganas inmensas de acabar con este mal vivir, con esta tragedia de país que nos arrastra sin frenos por un barranco.
Pero, ¿cómo pensar si quiera en la posibilidad de cambiar esta oscura realidad si elegimos el camino de la abstención? No votar es lo mismo que votar por los chavistas, responsables de todas las tragedias que vive mi gente. No votar es rendirnos antes de comenzar la pelea. No votar es colgar los guantes y abandonar nuestros sueños. ¿Quiénes son ellos para mandar sobre nuestras esperanzas, nuestros deseos, nuestras certezas? ¿Por qué nos boicoteamos nosotros mismos y les damos el poder de mandar sobre nuestras vidas?
La peor diligencia es la que no se hace. El 10 de diciembre tenemos la oportunidad de ejercer nuestro derecho al voto. No regalemos nuestra única arma para lograr el cambio político en nuestro país. Con este CNE sí se puede ganar y así lo hemos demostrado una y otra vez. ¿Por qué esta vez será diferente?
No se trata de si estamos de acuerdo o no con determinados candidatos. Se trata de impedir que el Zulia y los 335 municipios del país queden en manos de los chavistas. El voto del 10 de diciembre es de supervivencia, de escoger vivir en libertad o atados a la repulsiva manipulación chavista que solo nos ha dejado a su paso hambre, tristeza y miseria.
Gladys Socorro

Periodista

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#AsíLoVíYo #Elecciones #Regionales #Venezuela 
Votar no es una opción, es una necesidad. Ya ni siquiera se trata de un partido político ni el nombre de un candidato, votar en Venezuela es un acto de supervivencia. Atrás quedaron las discusiones sobre quién es el mejor para la conducción política de las masas. Atrás quedó la irreverencia de votar nulo o sumarse a la abstención como medida de protesta por la mala gerencia de nuestros gobernantes. Hoy debemos entender y tener muy claro que la única carta constitucional que tenemos para exterminar a los chavistas en el poder es el voto.
En nuestro país los cargos de elección popular se ganan por mayoría simple, es decir, que aunque sólo vote el 10 por ciento de la población electoral, la persona queda ungida para mandar por el tiempo que lo establezca la Constitución. No es ético, pero es legal. No es legítimo, pero es constitucional.
Los chavistas lo saben y por ello se han empeñado durante 18 años en chuparnos las esperanzas, enfrentarnos entre nosotros, convertir en el coco al CNE y desvirtuar el voto de tal manera que ya hasta se lo hemos cedido sin importar que es nuestro derecho obtenido después de muchas luchas históricas, sangre y sacrificios. Hemos permitido que la desesperanza haya llegado a tanto que no nos importa siquiera que los únicos logros verdaderos y tangibles que hemos tenido frente a este gobierno autoritario han sido a través del voto: gobernaciones, alcaldías, Asamblea Nacional. 
El 15 de octubre tendremos la oportunidad de comenzar a remover el tablero nacional. Muy osado sería quien dijera que la trágica realidad cambiará desde entonces, pero lo que sí es una gran verdad es que con la recuperación de los estados se abre la puerta para acabar con el gran problema de nuestro país: el gobierno de Nicolás Maduro y el sistema político que ha instaurado.
Seríamos poco coherentes si después de estar cuatro meses protestando en la calle, entre otras cosas por un cronograma electoral, ahora no votemos. Estaríamos rayando en la locura si con una inflación acumulada de 700 por ciento y una canasta familiar básica mensual en tres millones de bolívares no saliéramos a votar para castigarlos por este desastre. Seríamos muy masoquistas si nos cerráramos nosotros mismos la esperanza y posibilidad cierta de comenzar a retomar los espacios para quitarles el poder y la plata que los sustenta. 
La decisión está en nuestras manos. Nada haremos con dejar pasar esta oportunidad para luego seguir quejándonos de lo invivible que han convertido a nuestro país. Las palabras sin acción son huecas, y pueden llegar a doler hasta lo más profundo. No todos tenemos las maneras para irnos de aquí, y muy pocos queremos hacerlo. Venezuela es mía y es el único país en el que quiero estar. Como reza el dicho popular: después de ojo sacado, no hay Santa Lucía que valga. 
Gladys Socorro

Periodista

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#AsíLoVíYo #Reflexión #PorQuéSomosAsí #Venezuela 
Los venezolanos tenemos el gobierno que nos merecemos. Una y mil veces me he negado a aceptar esta premisa histórica por el daño que los chavistas le han hecho a mi país, pero hoy, con una profunda tristeza y rabia, concluyo que el peor daño nos lo hemos hecho nosotros mismos. La mezquindad, las críticas, la quejadera y el sabotaje permanente ha sobrepasado todos los límites.
Nos autoflagelamos a cada momento. Señalamos y hacemos juicios a priori sobre nuestra lucha de años por sacar a un gobierno autoritario y dictatorial, como si lograrlo fuera soplar y hacer botellas. Pasamos de la euforia a la negación en un segundo, sin detenernos a pensar en los esfuerzos y los logros obtenidos. No, por el contrario, todo es negativo, todo es una crítica, todo es una queja. Pareciera que eso se ha convertido en nuestro hobbie. El país se nos cae a pedazos y nos matamos entre nosotros, olvidando que el verdadero enemigo es el gobierno. Nos devoramos entre nosotros. Nos descalificamos sin piedad.
Los venezolanos somos incongruentes. No nos entendemos pero queremos que el mundo nos entienda y, además, que nos ayude. Si no salimos a protestar es que estamos dormidos y no hay liderazgo; si tenemos cuatro meses en la calle protestando, entonces es que hasta cuándo calle y con eso no vamos a resolver nada. Tenemos meses en la calle reclamando elecciones y ahora que se abrió una puerta con las regionales se nos da por descalificar el proceso y a los candidatos sin ni siquiera saborear que ha sido nuestro logro como ciudadanía y olvidando que poco a poco se van recuperando los espacios. Si hay una mesa de negociación para intentar frenar la constituyente y abrir un canal humanitario para que llegue comida y medicinas que tanta falta nos hacen, entonces nos quejamos de por qué la oposición se sienta a dialogar con el gobierno cuando lo que tiene que hacer es sacarlo a la fuerza pero, ¿con qué armas? ¿Quién quiere poner los muertos? ¿Qué madre va a mandar a su hijo para que lo maten? ¿Quién, en su sano juicio, puede apoyar esa carnicería así sean muchachos ajenos?
Hoy las redes sociales, buenas para unas cosas pero que tan mal resultado nos ha dado en lo que a la unificación y construcción de una salida democrática a esta crisis se refiere, amanecieron convulsionadas porque los representantes de la Mesa de la Unidad intentan, nuevamente y sin desmayar, un acuerdo político que permita buscarle alguna salida a la tragedia nacional que nos ahoga cada día más. ¡Hasta al papa Francisco lo hemos crucificado, lo hemos hecho tiritas, cuando lo único que ha hecho es ayudar e intentar mediar en una catástrofe que por sí sola no terminará!
Los venezolanos nos hemos convertido en egoístas hasta con nosotros mismos. Nos seguimos saboteando hasta nuestras mínimas posibilidades de comenzar a respirar entre tanta vaina. ¿Hasta cuándo seguimos con el temita de que Julio Borges, Manuel Rosales, Luis Florido, Timoteo Zambrano, entre otros, son los traidores, pero aplaudimos todas las sandeces que dice y hace un Diosdado Cabello que sabemos que lo que busca es dividirnos y chuparnos las esperanzas?
Los venezolanos tenemos el gobierno que nos merecemos. Solo cuando aprendamos que tenemos que luchar juntos por el objetivo fundamental y no nos desviemos en críticas estériles y absurdas entre nosotros y hacia los nuestros, allí y solo allí es cuando podremos comenzar a pensar en la posibilidad cierta de que acabaremos con este gobierno. Seguir con la actitud en la que andamos es cavar nuestra propia tumba.
Gladys Socorro

Periodista

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#AsíLoVíYo #Constituyente #Venezuela #Gobierno #Oposición #24J
El tiempo corre. Cada minuto cuenta. Todos estamos entre la espada y la pared. La angustia es evidente. Es una semana decisiva, en la que estoy convencida se sumarán elementos que harán frenar al gobierno en sus pretensiones de hacer la constituyente. Puede que peque de optimista, pero así lo creo. 
El Maduro que intenta venderse fuerte en cada cadena no es el real. Es parte del juego que por años le ha dado dividendos al gobierno: generar desesperanza y adelantar una derrota anímica entre los venezolanos. Él y su grupito se la dan de sobrados pero lo que están es pidiendo cacao. No la tiene fácil, pero tiene la presidencia. El tiempo a este gobierno se le acabó pero puede extenderlo pese a que cada día se le haga más cuesta arriba. Los venezolanos lo desprecian y si sigue montado en la silla es a fuerza de violencia y represión. ¿Hasta dónde puede estirar la cuerda ante millones que ya le perdieron el miedo, mucho más el respeto?. Eso nadie lo sabe.
Maduro está sitiado. A lo interno convive con la fractura del chavismo, con siete millones y medio como mínimo de venezolanos que exigen su salida, una inflación que hace de Venezuela un país invivible y escasez de alimentos, medicinas e inseguridad. A lo externo perdió cualquier apoyo de la comunidad internacional. Ni el Caricom se atreve a respaldar sus intenciones dictatoriales. La Unión Europea y Estados Unidos se le pararon firme y vienen con todo. En definitiva, la propuesta constituyente desenmascaró al gobierno. Perdió la credibilidad y la legitimidad, cualidades necesarias para acceder a financiamientos, créditos y cooperación internacional de cualquier índole. Todo es negro a su alrededor.
En el punto en el que estamos hoy ambas partes necesitan negociar: El gobierno una salida “honrosa” que le permita a los chivos resguardarse y al partido mantenerse vivo de cara al futuro; y la oposición frenar el desastre de país en el que nos han metido, garantizar la institucionalidad, los derechos fundamentales y, por supuesto, los espacios electorales venideros.
A lo mejor me equivoco, pero creo firmemente que la constituyente no va. Ni siquiera a Maduro le conviene. Está más seguro pactando una salida con la oposición, o bien inmediata o en 2018 cuando se vence su período. De todas maneras, en este país cualquier cosa puede pasar. Venezuela ni se acaba ni soluciona todos sus problemas el 30 de julio. Lo que sí está claro es que a este gobierno se le agotó el tiempo. Lo dijo el papa Juan Pablo II: “El Estado no puede anular el derecho que el hombre tiene desde que nace. El Estado no puede reemplazar el sentido de justicia con un garrote. Un Estado que se ensucia así está destinado a morir”.

Gladys Socorro

Periodista

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#AsíLoVíYo #AriasCárdenas #Fusiles #Zulia #Constituyente #Gobernación
Necesita con urgencia una pastillita de Ubicatex. El miedo se le subió a la cabeza. No lo deja pensar. Francisco Arias Cárdenas, gobernador de Zulia, perdió la perspectiva. Se quitó la careta. Amenaza con fusiles a quienes rechazamos la constituyente y exigimos en la calle la salida del gobierno. Es obvio, sabe que él también se va prontico.
El culillo es libre. Como reza el dicho: el que tenga miedo que se compre un perro. La consulta popular del domingo va. El Zulia se desbordará. No le tenemos miedo, mucho menos respeto. La gente ya se cansó. 
Pancho ha dejado a los zulianos a la buena de Dios. Ha ignorado el clamor de los ciudadanos que piden a gritos seguridad. Dejó claro que no es por falta de fusiles que no ha podido frenar la delincuencia. No lo ha hecho porque no le interesa, no hay voluntad, porque no conforme con tener a la Policía Regional, le echó garra a Polimaracaibo y ya ni para dirigir el tráfico sirve.
Pena debería darle siquiera dirigirse a los zulianos. Todo lo que ha tocado lo ha destrozado. Los hospitales están en el suelo, no se consigue ni una gasa. Para parir hay que llevar hasta la sutura. Acabó con el Programa de Alimentación Escolar. Ahora miles de niños no pueden resolver la comida, esa que tampoco hay en sus casas porque no tienen como comprarla. ¡Ah, claro, es que se me olvidaba que este gobierno nos ha dejado hasta sin alimentos!
Se convirtió en un politiquero con postgrado. Miente una y otra vez. Aún así yo siempre lo había respetado, por lo menos su investidura. Entre tanta locura oficial, es de los pocos que hizo intentos por mantener la cordura. Hasta hoy. No más. Amenazarnos con las armas es una ofensa imperdonable. No le queda otra opción que guindar un calendario en su cuarto e ir deshojándolo día a día. Su salida es cuestión de tiempo. Tic, tac. Tic, tac.
Gladys Socorro

Periodista

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#AsíLoVíYo #AN #Violencia #Colectivos #DíaDeLaIndependencia #Venezuela #05Jul
Como decía el intergaláctico: por más que te tongonees siempre se te ve el bojote. La arremetida de colectivos que se vivió hoy en la Asamblea Nacional tiene un solo objetivo. El único que se “beneficia” es el gobierno. Maduro y su grupito presidencial se mueven como gata panza arriba para evitar a toda costa que se haga el plebiscito el 16 de julio. Está clarito. Tan claro como que a mayor violencia, mayor desesperación. El fin está cerca, como nunca antes lo ha estado.
Los días por venir serán más difíciles. No tendrán misericordia con nadie. Se juegan su supervivencia. A cualquier precio tratarán de evitar que el rechazo de los venezolanos hacia su gobierno quede en evidencia. A partir del 16 de julio, 80% de quienes queremos un cambio de gobierno dejaremos de ser una estadística, una cifra, un porcentaje en las encuestas, para convertirnos en detractores de carne y hueso. Nuestra opinión cuenta. Somos mayoría. Lo demostramos en las elecciones a la AN de 2015.
La importancia de este plebiscito trasciende la discusión de que si es vinculante o no. La masiva asistencia a cada punto de votación y un pueblo volcado en las calles de todos los estados del país le dará la necesaria legitimidad política a esta lucha que comenzó hace tres meses. En 11 días los venezolanos le daremos jaque mate a Nicolás. Este país ya le es ingobernable, y después de la consulta popular lo será aún más. Por el tiempo que le quede en la silla, no será más que un rey sin corona.
Ellos tienen el poder de reprimir, tienen las armas. Nosotros tenemos las ganas, la voluntad, la verdad y la unidad en torno a un mismo objetivo. La lucha es desigual, pero no imposible. De hecho, bastante hemos avanzado para llegar donde estamos. Hoy nadie puede dudar que todos remamos hacia el mismo lado. Se acabó el cuento y la criticadera. La Unidad Democrática, con todas las diferencias que puedan existir, ha diseñado las estrategias que nos van llevando a puerto seguro. Más pronto que tarde habrá dulce de lechosa para todo el mundo. 
Gladys Socorro

Periodista

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#AsíLoVíYo #Fiscal #Defensor #TSJ #Chavistas #Constituyente #Venezuela #04Jul 
Se conocen muy bien. Se huelen. Se presienten. Se temen. Todos saben de lo que son capaces de hacer y hasta dónde pueden llegar. Cada jugada está calculada. Son los protagonistas de un mismo tablero nacional pero en una dimensión paralela. 
La Fiscal, el Defensor, el Tribunal Supremo y el grupito presidencial libran una guerra a cuchillo. Son chavistas contra chavistas, que aunque se saquen los ojos por culebras personales, los resultados tendrán consecuencias directas en la lucha de los venezolanos por salir de este gobierno. 
Sobrevivirá el más hábil. Ellos son la cara visible de todo el enjambre que hay aguas abajo. Se han alcahueteado tanto que ya la cuerda se rompió. Por un lado está la Fiscal, con su cinismo característico. Hace alarde de una tranquilidad y seguridad que asusta. No da puntada sin dedal. Con su sonrisa de Mona Lisa ataca ferozmente a su enemigo. Hoy, de repente, se acordó de casos como el de los narcosobrinos y el de Odebrecht. 
En la otra esquina se ve al Defensor, a quien se le olvidan sus habilidades poéticas cada vez que escucha a la Fiscal. El TSJ premió su lealtad a la revolución dándole las competencias del Ministerio Público para intentar dejar a Luisa Ortega fuera de juego sin necesidad de destituirla. Pero eso no fue suficiente. Ahora van por su antejuicio de mérito.
Una vez más el poder judicial cumple el rol que le toca en esta movida: darle el barniz constitucional a todos los disparates que han hecho para neutralizar las instituciones. Mientras tanto, Nicolás y Cilita arman su vecindad del Chavo del 8 en cadena nacional. ¿Quién sabe si lo que están es haciendo la lista de los amigos de su propia vecindad para estar preparados ante cualquier eventualidad? Todo es posible en esta guerra rojita. Se aman y se odian. Entre ellos se miran de reojo y se dicen: “Te pareces tanto a mí, que no puedes engañarme”.
Gladys Socorro

Periodista

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#AsíLoVíYo #AumentoDeSueldo #Inflación #MásPobres #Venezuela
Lo que viene es joropo y más joropo. El nuevo aumento de salario complica aún más la grave crisis económica y social que ahoga a los venezolanos. Lejos de ser una buena noticia, es la voz de play para el incremento oficial del precio de todos los productos y servicios que consumimos.
El efecto es inmediato sobre nuestros bolsillos. La capacidad de compra se reduce aún más. Si hasta ayer ya hacíamos malabares con los recortes del presupuesto familiar, espere salir hoy a la calle para ver cómo esa bomba le explota en la cara. 
Ya ni los términos económicos importan, la realidad venezolana es una sola: a más aumentos, más altos son los precios. Si el decreto fue de 50%, lo mínimo que se incrementarán los productos es en ese porcentaje. Léase bien, lo mínimo. Por ejemplo, si usted hasta ayer pagaba 8.000 bolívares por medio cartón de huevos, a partir de hoy deberá disponer de 12.000.
Venezuela, con sus altos precios, se ha convertido en un país invivible. Pareciera que el único que no se da cuenta es Nicolás Maduro. Sigue queriéndose hacer el gracioso y benefactor de los desposeídos elevando el salario mínimo por decreto, pero lo único que consigue es profundizar la pobreza. Los “beneficiados” igual tienen que gastar lo poquito que tienen comprando los productos básicos a precios por las nubes, porque los llamados “precio justo” no aparecen ni vivos ni muertos.
Estamos a 27 días para desmontar el fraude constituyente. El gobierno busca comprar apoyos por la vía del aumento salarial. Insiste en su miserable estrategia de jugar con el hambre de la gente. Dudo mucho que en las deplorables condiciones de vida de los venezolanos, esta le dé los resultados que busca. Mucha gente ha hecho de la basura su mejor restaurante, bajo la mirada indolente de un gobierno que lo único que quiere es mantenerse en el poder a costa de lo que sea. En definitiva y en llano maracucho, este aumento salarial es una gran mamazón de gallo para los trabajadores.

Gladys Socorro

Periodista

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#AsíLoVíYo #Represión #Constituyente #Venezuela
“Si la mayoría del pueblo no está con la revolución, la revolución puede perder el poder”. Fidel Castro lo tenía clarito. Al pueblo se puede mantener a raya a través de la opresión, represión y control, pero eso no dura para toda la vida. De tanto tensar la cuerda, llega un momento en que se rompe.
El gobierno de Nicolás Maduro lo está viviendo en carne propia. Desde hace rato perdió la perspectiva de las cosas. Pasó de la perenne ofensiva a sólo caminar por el ring de boxeo para intentar mantenerse de pie. Ya no lleva las riendas de la agenda nacional. No encuentra la manera de evitar que cada día más gente se sume al repudio generalizado en su contra. Razones para ello hay de sobra. 
No hay miedo, y mucho menos respeto. A estas alturas no hay vuelta de hoja. A la grave intención de instalar arbitrariamente una constituyente, se le suma la innegable realidad de que este país ya le es ingobernable. Las partes se desconocen y eso, ni con represión ni violencia, se recupera. 
Pero no nos confundamos. El gobierno de Maduro, por lo menos hasta hoy, no está caído, pero sí deslegitimado. El tiempo que le quede en Miraflores deberá sortearlo con una granja en rebelión permanente. Un día llamará a la guerra de pueblo contra pueblo, y al otro día llamará a la paz, a su paz, que niega la libertad y la justicia.
El cambio va. Cueste lo que cueste, ni Maduro ni el chavismo materializarán su sueño de eternizarse en el poder. La paciencia de los venezolanos llegó al llegadero. Como leí en un libro sobre la guerra civil española: “Lo peor de las guerras no es pasar hambre, o tener que huir, o incluso que nos maten. Lo peor es que nos hagan perder los ideales, porque sin ideales, una persona no es nadie”. 
Gladys Socorro

Periodista

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#AsíLoVíYo #DíaDelPeriodista #SoyPeriodista #Venezuela #Periodismo
Soy periodista. Siempre supe que lo sería. Desde pequeña jugaba a ser reportera de guerra. Con un cepillo como micrófono decía frente al espejo: Gladys Socorro, El Informador. Lo único que no acerté de ese sueño infantil es que ni hago televisión, ni mucho menos he estado en zona de conflicto bélico de alto calibre, por lo menos, no hasta ahora. 
De resto, me confieso una loca enamorada del periodismo. Lo vivo con pasión desenfrenada, la misma que se siente con esos amores que se debaten entre la lujuria, el placer, lo prohibido, el arrebato, la necesidad de estar y de sentir. Lo vivo con la misma intensidad de esos amores que te ahogan, que te queman, pero de los que jamás querrás ni podrás soltarte.
Para ser periodista se nace. Es una vocación. El periodismo es un estilo de vida. Es un compromiso con el presente y el futuro. Es un compromiso con uno mismo. Hay que vivirlo, sentirlo, respirarlo, cuidarlo, honrarlo. Es una de las profesiones más exigentes porque hay que ir al ritmo del desarrollo de la noticia, y esta no tiene ni hora ni fecha en el calendario. Quien tiene al lado a un periodista sabe de lo que hablo y de los sacrificios que toca hacer. Como dice el reportero polaco Ryszard Kapuscinski: “No hay otro modo de ejercitarlo, o al menos de hacerlo de un modo perfecto”.
“El periodismo es como la prostitución, se aprende en la calle”, afirma el escritor chileno Alberto Fuguet, en su libro Tinta Roja… ¡Y cuánta verdad hay en estas palabras! Es allí donde realmente se desarrolla este oficio, con y al lado de la gente. Es en la calle donde se palpa la realidad que nos rodea. Es desde allí donde se construyen las mejores propuestas, los mejores reportajes. Es en la calle donde se toma el pulso de un país. 
Hoy es el Día del Periodista en Venezuela. Para muchos no hay nada que celebrar. Estamos en medio de una brutal censura oficial y una imperdonable autocensura impuesta por algunos medios de comunicación cuando el pueblo más los necesita.
Pero entre lo malo, siempre sale algo bueno. Me niego a ser pesimista. No es tiempo de quejas ni lamentaciones, sino de tirar hacia adelante. La realidad política y social del país nos ha mostrado las caras de los verdaderos periodistas y medios que estamos comprometidos con el país y la lucha por el rescate de nuestra democracia. Mientras se mantenga viva la llama de la ética y el compromiso, siempre habrá motivos para celebrar. Del resto se encargará la historia. Porque como señala Kapuscinski: “Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias”. Si tuviera que volver a elegir, sería nuevamente periodista.
Gladys Socorro

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