​Que se vayan y nos dejen vivir en paz

El cambio político en Venezuela avanza a pasos agigantados. Enero se ha caracterizado por la vorágine informativa mundial sobre lo que pareciera inminente en nuestro país: la salida de Nicolás Maduro de Miraflores. Sólo en un mes hemos vivido lo que hemos deseado por décadas cargadas de frustraciones, divisiones, insultos, ataques y descalificaciones.

Estamos muy cerca de lograr el objetivo. Sí, realmente lo estamos. Vamos sin pausas pero sin prisas, con pasos firmes que nos lleven a puerto seguro. Anhelaba ver a un país llorando de alegría y con esperanzas renovadas de cara a un nuevo comienzo. Ya era hora de sacudirnos esa desesperanza que nos mantenía cabizbajos y sin ganas de luchar. Sin embargo, veo con dolor cómo esta misma posibilidad de triunfo que tanta alegría nos da, también ha sacado lo peor de nosotros.

Sólo bastó que el gobierno encabezado por Juan Guaidó pusiera en el tapete una Ley de Amnistía para que las calles y las redes sociales se inundaran de insultos, reclamos, odio y acusaciones. Me atrevería a decir que si no fuera porque estamos tan cerca de lograr la salida de Maduro gracias al respaldo internacional, ya Guaidó fuera el más traidor, colaboracionista y vendido de la historia patria. Y es precisamente esa Ley de Amnistía uno de nuestros mayores retos como sociedad, como país y como seres humanos. Aparte de la necesidad de aprobarla para poder hacer un piso que permita el quiebre definitivo entre los militares y el ala de poder representada por Maduro, debemos entender que por más que no queramos, los chavistas van a seguir existiendo. Aunque hoy la rabia y el dolor no nos permitan entenderlo, el momento de aceptar la existencia de todos los grupos tiene que llegar.

Basta revisar Twitter y ver el ataque desmedido hacia el papa Francisco, sin ni siquiera detenerse a pensar que la posición frontal que ha asumido la Iglesia Católica venezolana en contra de Maduro y su combo seguramente está avalada por el Vaticano. Basta también revisar Twitter para ver el ataque visceral en contra de los líderes de los partidos políticos, sin darse cuenta que si hoy el Parlamento nacional en pleno apoya a Guaidó y transita la misma vía, es porque precisamente esos partidos, a través de sus presidentes, bajaron las directrices a sus diputados. Más aún, si la comunidad internacional ha actuado categóricamente en nuestro país es porque tiene en ellos interlocutores válidos para el desarrollo de las estrategias.

El renacer de Venezuela tiene muchas heridas abiertas. Hablamos de una reconstrucción del país pero nos desconocemos entre nosotros. El dolor no nos deja razonar y las lágrimas nublan nuestros pensamientos. Y eso es hasta normal después de tanta burla y tanto desprecio por la condición humana, pero por nuestro bien debemos trabajarlo. Todos hemos sufrido. Este gobierno nos ha tatuado la rabia y la tristeza en el alma. Quizás todos tenemos motivos para repudiar lo que huela a chavismo, pero, créanme, ese camino sólo nos hará igual a ellos.

Yo, al igual que ustedes, tengo razones de sobra para avivar sentimientos de rabia hacia ellos: hace 5 años me mataron a un hermano, mi familia está mutilada, 95% está regada por el mundo y sólo puedo verlos a través de un teléfono. Están sobreviviendo en países extraños. Este gobierno también me alejó de mi único hijo y mi madre ha tenido que guapear porque se quedó sin nietos en el país. Y es precisamente por ese dolor que me desgarra el alma que hoy sólo le pido a Dios que se vayan y nos dejen vivir en paz, que se vayan y nos dejen rehacer nuestras vidas, que se vayan y nos permitan soñar otra vez. De ellos se encargarán la justicia del hombre y la justicia divina. Eso escríbanlo en piedra.

Gladys Socorro
Periodista
Twitter: @gladyssocorro
Blog: gsocorro.wordpress.com

Anuncios

Querido Niño Jesús

Querido Niño Jesús, hoy me decidí a escribirte mi carta de Navidad. Son tantos los sentimientos encontrados que he acumulado en estos 12 meses que no se por dónde comenzar sin que se me anude el corazón. 

Este año me quedé más sola. Otra parte de mi familia se fue del país, emigró buscando alternativas a la crisis económica que ahoga a mi Venezuela. El silencio en los pasillos de mi casa es ensordecedor. Los gritos, las risas y las visitas de los míos ya no están por ningún lado. Se fueron. Intentan sobrevivir al igual que los casi cuatro millones de venezolanos que han tenido que escapar de su tierra por su supervivencia y la de los suyos. 
Mi viejita es la que más sufre. Se ha quedado sin el abrazo de sus hijos y nietos. A sus 80 años de edad ha tenido que aprender a utilizar el teléfono y conformarse con un te amo en la distancia. “En Venezuela sólo quedamos los viejos”, me dice siempre con tristeza y resignación en su cara. Nunca pensó que después de tener una familia numerosa, hoy no podamos disfrutar ni de un domingo juntos. Se fueron. El gobierno de Nicolás Maduro los obligó a irse. Pero ella no guarda rencor porque dice que “arriba hay un Dios que mira hacia abajo y que su justicia divina siempre llega”. Y yo le creo. Le quiero creer. Ningún dolor puede ser eterno. 
Querido Niño Jesús, hoy me atrevo a hablarte en nombre de todos los venezolanos. No puedo ser egoísta y contarte sólo de mi dolor cuando sé que la misma historia se repite en cada hogar de mi país. Todos están mutilados, desmembrados. En esta Navidad quedarán muchos puestos vacíos en nuestras mesas. Lloraremos ya no sólo por los que han muerto sino por tantos que han tenido que partir a otros países en contra de su voluntad. Aunque seguro mostraremos nuestra mejor sonrisa para darle fuerzas a los que están lejos, nuestra alma desgarrada llorará por dentro el sinsabor de una despedida, de un no sé cuándo nos volveremos a ver; nuestra alma llorará por las ausencias y los abrazos no dados. 
Sin duda, el mayor logro de la revolución ha sido dividirnos. Tan valientes son los que han decidido marcharse como los que seguimos aquí. Es muy difícil desarraigarse del país que los vio nacer y en el que pensaron formarían una familia y echarían raíces.  A muchos les ha tocado irse después de viejos, cuando creían que se jubilarían y estarían tranquilos cuidando a los nietos. A muchos les ha tocado morir afuera, y a otros, enterrar a sus muertos desde lejos. A ellos debemos agradecerles haber visibilizado a Venezuela ante el mundo. Se han convertido también, en la mayoría de los casos, en el sustento de sus familias. Si no fuera por ellos, muchos no podrían sobrevivir a esta catástrofe porque la economía de este país ya nos quedó grande.
Los que seguimos aquí estamos guapeando. Hacemos de tripas corazón para intentar llevar una vida normal, muchas veces sin lograrlo. Los que seguimos aquí nos estamos quedando sin esperanzas de que haya un cambio a corto o a mediano plazo. Cada vez son más viscerales los ataques entre la misma oposición, olvidándonos que nuestro verdadero enemigo es el gobierno con sus políticas de hambre y miseria. 
A veces hasta pena me da arrodillarme ante tí, Niño Jesús, e implorarte que intercedas por la libertad de Venezuela. Tú no debes entender como es que después de 20 años no hemos podido ponernos de acuerdo y caminar juntos hasta la meta común. Y no te reclamo nada porque, ¿cómo pedirte que entiendas algo cuando nosotros mismos no nos entendemos? Por eso en esta carta quiero hacer un acto de contrición en nombre de la mayoría de los venezolanos. Llegó el momento de aceptar nuestros errores para poder asumir los correctivos que hagan falta y romper con este drama nacional. ¡Ya no aguantamos más!
Querido Niño Jesús, apiádate de nosotros. Míranos con tus ojos de bondad y trae a mi Venezuela la reconciliación, el perdón y la libertad. Nos estamos desangrando, agonizamos, y aún no somos capaces de llegar a acuerdos mínimos para poder salvarnos. Aleja la soberbia que tanta destrucción nos ha traído. Haznos merecedores de otra historia posible, una historia que comencemos a escribir juntos, a trabajar juntos, a motorizar juntos, sin complejos ni ataduras, sin egos ni pase de facturas. 
Gladys Socorro

Periodista

Twitter: @gladyssocorro

Blog: gsocorro.wordpress.com

Mi amiga Carla

El tumor crece y con él los riesgos y las preocupaciones. Han pasado 8 meses desde que se lo detectaron y ya ha aumentado 50%. Le presiona con fuerza todos los órganos de su área abdominal. Pierde mucha sangre, por lo que deben someterla a transfusiones con frecuencia. Lo que más anhela es vivir y para ello se aferra a sus esperanzas, aunque la realidad le recuerde todos los días lo cuesta arriba que se le hace a los venezolanos sobrevivir a una enfermedad.

Su vida depende de las quimioterapias. Cada una cuesta 179.000 bolívares soberanos, o lo que es lo mismo, 500 dólares cada 21 días, por 4 meses como mínimo, sin incluir los exámenes de control y la dieta específica para su cuadro clínico. Pero no los tiene, al igual que miles de venezolanos que hoy se enfrentan a situaciones similares. Se aferra a Dios, una y otra vez, para que la mantenga con vida.

Les hablo de mi amiga Carla, tiene 50 años de edad y es un palo de mujer. No se cansa de trabajar ni de ayudar a quien lo necesite.

Le tocó vivir la enfermedad en el peor momento de la historia de nuestro país. La corrupción desmedida acabó con los hospitales, se devoró los programas de medicinas de alto costo y ha convertido los servicios de salud en el mayor de los lujos para una clase media brutalmente golpeada. Cualquier tratamiento, por muy elemental que sea, se ha hecho inaccesible para la población que apenas puede comer.

¡Y a esto llaman revolución! Los personeros del gobierno y sus aliados se llenan la boca hablando de socialismo, proclamando la defensa de la patria y la dignidad del ser humano, mientras le sacan las vísceras a un país que desde hace rato muere de mengua. Colaboradores directos e indirectos del gobierno han exprimido las arcas nacionales sin que haya una mínima reprimenda. Nadie se ha preocupado siquiera por mantener las formas, por el contrario, todos mantienen un silencio cómplice y ensordecedor como burla constante a las penurias diarias que padecemos.

Como dicen por ahí: la confianza da asco. Mientras el pueblo más creyó en ellos, más lo aplastaron; mientras la gente más defendía su ideología, más la traicionaron. Llegaron al poder blandiendo la bandera de la justicia social y exigían la cabeza de los corruptos, adecos y copeyanos, que entonces conformaban lo que denominaron la cuarta república. Se autoproclamaron como los albaceas de la dignidad de un pueblo que hoy está revolcándose en la peor de las miserias, con la cara abofeteada por la mayor corrupción de nuestra historia, esa que quizás ya no se mide en millones de dólares, sino en hombres, mujeres, niños y ancianos muertos por hambre, falta de medicinas y desidia gubernamental.

Venezuela no da para más. Llegó la hora de la transparencia. Quienes quieran presidir este país, liderar partidos políticos u organizaciones no gubernamentales que reciban financiamiento, así como ocupar cargos oficiales, ser contratistas del Estado o desempeñarse en cualquier otro espacio que sea susceptible de sobornos y cobro de comisiones, deben presentar su declaración jurada de patrimonio y especificar su fuente de financiamiento. Tienen que aclarar cómo se mantienen dentro y fuera de Venezuela. No podemos tolerar más corrupción, venga de donde venga, porque entonces, ¿de qué dignidad hablamos? ¿Quién es peor que quién?, ¿quién le pone el cascabel al gato?

Pero a Dios gracias, no todo está perdido. En los momentos más difíciles es cuando los venezolanos demostramos de qué estamos hechos. Estemos cerca o lejos geográficamente, siempre cerramos fila para ayudarnos entre nosotros. Somos así, esa es nuestra esencia. Casos como el de mi amiga Carla me lo corroboran. Nosotros seguimos en la lucha por cubrirle su tratamiento. Nos falta, pero hemos avanzado. Estoy segura de que en cada hogar conviven de cerca con una Carla, que en medio de la adversidad nos enseña que en todos los aspectos de la vida, la pelea es peleando, jamás quedarnos de brazos cruzados, aunque eso sea lo que pretenden quienes se empeñan en chuparnos hasta las esperanzas.

Gladys Socorro

Periodista

Twitter: @gladyssocorro

Blog: gsocorro.wordpress.com

Nos mintió

“Él me mintió. Él me dijo que me amaba y no era verdad. No me amaba, nunca me amó”. Nicolás Maduro mintió, como dice la canción de Amanda Miguel, un éxito en la década de 1980. Su principal promesa electoral fue la recuperación económica a través de la reconversión monetaria, y a casi tres meses de su implementación, estamos cada vez peor. Sí, nos mintió.

El bolívar soberano de Maduro lo que ha resultado es un soberano disparate. Antes de nacer, el pasado 20 de agosto, ya llevaba consigo una inflación implícita impuesta por el mismo gobierno. La moneda de más baja denominación es de 0,5 bolívares, es decir, que de entrada ningún precio bajaría de cincuenta mil bolívares fuertes. Nos estafaron. Eso fue un atraco a mano armada, con premeditación y alevosía. Si con el bolívar fuerte los precios eran inaccesibles, con el nuevo cono monetario se fueron a la estratósfera. Se burlaron de nosotros en nuestra propia cara. Se reían cuando decían: “¡Qué bueno que regresa la puya!”, cuando en realidad lo que pasaba era que cada día tendríamos que pagar mucho más por lo que consumiéramos.

La Asamblea Nacional da cuenta de un aumento de precios en octubre por el orden de 148,2%, siendo la inflación diaria de 3% y la anualizada de 833,9%, mientras que las proyecciones para el cierre de año del Fondo Monetario Internacional la estiman en 1.000.000%. No somos un país con alta inflación, sino que tenemos una hiperinflación galopante que crece todos los días.

Los venezolanos cada vez comen menos. Según el último reporte de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), Venezuela aporta 1,3 de los 1,5 millones de personas en la región con nuevos problemas estructurales en su ingesta cotidiana de calorías. En los últimos 7 años el hambre y la malnutrición se han triplicado en el país, pasando de 3,6 a 11,7 %. Estas cifras, que reflejan la realidad que vivimos a diario los venezolanos, están muy lejos de la Venezuela potencia que nos pinta el gobierno.

No son sólo números, estadísticas. Es innegable que cada vez hay más hambre y miseria en nuestro país. Una vez más, Nicolás Maduro está raspado. Se autoproclamó como el ideólogo del ajuste económico que hoy nos ahoga. Algo nos ha quedado muy claro: Maduro nunca fue a una clase de economía. Nos mintió.

En su creación soberana le quitó cinco ceros a la moneda para vender la sensación de que las cosas mejoraban porque las cifras eran más manejables, verbal y psicológicamente. Pero es tanto el soberano disparate que tiene montado, que los cambios de precios se dan en horas. Le echa la culpa a una guerra económica de la derecha cuando la verdad es que en nuestro país no se produce ni un alfiler desde que la mayoría de las empresas fueron expropiadas por el gobierno. Lo mismo sucede con los servicios públicos, cuyo pésimo funcionamiento ahora intentan justificarlo con ataques de la ultraderecha, olvidando la confesión letal que hiciera hace unos meses el mismísimo presidente obrero: Los números de las 70 empresas más grandes del país en manos del gobierno, están en rojo.

En Venezuela todo está dolarizado, menos el salario. El único que se niega a reconocerlo es Maduro. Se empeña en negarlo todo aunque la realidad le explote en la cara todos los días. Claro ejemplo de ello son las recientes contradicciones entre lo que él dice y las declaraciones de Tareck William Saab sobre las remesas. Maduro insiste en invisibilizar a los más de 3 millones de venezolanos que han migrado a otras tierras huyendo de esta hecatombe, pero el Fiscal asegura que tienen “70 órdenes de aprehensión por las remesas ilegales ubicadas en el extranjero… son 150 y 200 millones de dólares al mes en perjuicio de la nación, al año serían fácil mil millones de dólares”. Presidente, por lo menos pónganse de acuerdo. Si usted insiste en que la diáspora es un invento de la derecha, entonces ¿de dónde salen esas millonarias remesas? O usted está equivocado o regañe al fiscal porque le está echando la burra pa’l monte.

Llegamos al llegadero y aún ni siquiera ha entrado en vigencia el aumento de la gasolina. Estaba previsto para principios de octubre. Se hicieron todas las pruebas de la tecnología a aplicar para controlar el contrabando de combustible y canalizar un subsidio para los usuarios. Todo quedó en el limbo. De ese tema nunca más se ha hablado, pero la inversión en los aparaticos ya se hizo, ese negocio alguien se lo ganó. ¿Por qué el hacedor de nuestra ruta económica aún no se decide a implementar la medida? ¿Si eran tan necesarios los precios internacionales para acabar con las mafias de contrabando que tanto daño le hacen a la industria petrolera y a nuestro país, por qué la demora? ¿Será un reconocimiento implícito del fracaso del paquete por parte del Presidente? ¿A cuánto llegarían los niveles de hiperinflación si a los que ya tenemos se le agregan los incrementos generales que traen consigo un aumento de la gasolina?

Los venezolanos ya no aguantan la pela. No en vano han aumentado los casos de personas con depresión, algunos por la incertidumbre de no saber si podrán comer al día siguiente, y otros por la soledad en la que viven porque sus familiares han tenido que irse del país. Sobrevivir aquí es para guapos. Mantener la cordura es toda una hazaña. “Él me mintió. Él me dijo que me amaba y no era verdad. Él me mintió”. Sin duda, el Presidente está como ese gran amor de Amanda Miguel. Nicolás Maduro nos mintió.

Gladys Socorro

Periodista

Twitter: @gladyssocorro

La unidad de la oposición es nuestro propio salvavidas

Dejen el show que no hay tarima. Quienes centraban su discurso en la intervención militar gringa en nuestro país se quedaron sin gasolina. Por fin un golpe de racionalidad en todo este marasmo político nacional que lo único que ha logrado es dividir a la oposición, alejándonos cada vez más del objetivo: el cambio de gobierno y de su sistema político.

Lo dice el gobierno de Estados Unidos, también los vecinos colombianos, además de 11 de los 14 países que conforman el Grupo de Lima. Palabras más, palabras menos, coinciden en la necesidad de que sean la oposición y los mismos venezolanos quienes acuerden el camino a seguir para buscarle una salida a la emergencia social, económica y política en Venezuela, además con unas condiciones muy claras: alejados de la violencia y transitando la senda pacífica y negociada. Una vez que nosotros nos organicemos, entonces ellos nos secundarían, antes no.

Para quien no haya entendido el mensaje, se lo pongo clarito: la comunidad internacional ya se cansó del pa’ lante y pa’ trás de la oposición, de tener que sentarse a discutir escenarios y acciones con los tres bloques que la conforman. Los gobiernos del mundo que le han extendido la mano a Venezuela no están dispuestos a seguir exponiendo el pellejo para intentar solucionar un problema que a lo interno pareciera no tener quórum para lograrlo. En el mundo ya entendieron que lo que mantiene a Nicolás Maduro en el poder es una oposición dividida, es decir, que la solución pasa por su reacomodo, del que aún no hay señas claras de que quieran hacerlo. Nos guste o no, el destino de los venezolanos está en las manos de la dirigencia opositora, desde los más radicales hasta los más comedidos. Ninguna tendencia sobrevivirá sin la otra, y nosotros, los ciudadanos, mucho menos.

Quien siga prometiendo una pronta salida a la crisis a través de la intervención internacional sería, cuando menos, cínico y mentiroso. Sobre quien siga vendiendo villas y castillos a través de esta vía, habría que preguntarse cuáles son sus verdaderas intenciones. Despiertan suspicacia por su empecinamiento en algo que a todas las luces sólo existe en sus cabezas. Si ya los protagonistas internacionales hablaron claro y les desmontaron el discurso estridente, ¿por qué seguir empeñados en descalificar y bloquear las vías pacíficas propuestas? ¿Por qué seguir jugando a profundizar la división opositora en detrimento de la consolidación de una fuerza que garantice el desmoronamiento oficialista? ¿Acaso en algo se benefician con que este gobierno siga en el poder? ¿Para qué lado juegan?

Aquí ya no hay tu tía. Todos los caminos conducen a Roma. Todos los apoyos internacionales cerraron filas en torno a la necesidad inaplazable de ir a un diálogo o negociación política, como usted prefiera llamarlo. Saben que Venezuela es una bomba de tiempo que en cualquier momento puede explotar, con consecuencias aún más graves para toda la región.

Por donde se mire, la unidad opositora es fundamental para definir el rumbo en cualquier escenario, desde un gobierno de transición, la convocatoria a elecciones generales o hasta en el marco de una explosión social. Una tarea que debería ser relativamente sencilla, por cuanto todos los sectores involucrados tienen el objetivo común nacional de un cambio de gobierno, se ha convertido en nuestra peor tragedia histórica, por encima del mismo chavismo. Tenemos en nuestras manos la llave para abrir la celda en la que hemos estado presos por 20 años y preferimos seguir atacándonos entre nosotros mismos. La salida depende de nuestra propia organización pero seguimos empeñados en transitar un autoimpuesto callejón sin salida.

A estas alturas, el mundo nos debe ver con lástima. Y ya no por los miles de venezolanos que han tenido que abandonar su país para sobrevivir, que han sido víctimas de xenofobia o que tienen que hacer lo que sea para mandarle una platica a los que dejaron en su tierra para que puedan comer, sino porque estamos tan presos del gobierno que pareciera no tenemos ni ganas, ni esperanzas, ni conciencia ni humildad para hacer las paces entre nosotros y salvarnos del gran monstruo del socialismo del siglo XXI, o lo que es peor, su degeneración, a la que no le queda ni un ápice de ideología sino que se alimenta de violencia, manipulación y sumisión.

Nos hemos convertido en los payasos del mundo, que después de tantas muertes, tanto trabajo, tantas denuncias y tanto palo que hemos aguantado hasta conseguir que Venezuela obtuviera apoyo en todos los escenarios internacionales, ahora no somos capaces ni de ponernos de acuerdo siquiera en votar o no, y mucho menos en definir la vía para elegir un candidato único para llegar a puerto seguro.

Es más, de presentarse el peor escenario de una explosión social, no tengo dudas de que sería un chavista quien asumiría las riendas del país, porque de este lado se dan vueltas en círculo sobre lo mismo sin llegar a nada concreto. Lo mismo ocurriría si en unas negociaciones políticas se acordaran elecciones a corto plazo. Todo el tiempo se diluiría en discutir si votar o abstenerse; o si este candidato o candidata es mejor que el otro porque grita más o dice groserías. Mucha retórica y poco accionar. Muchos cuentos de camino mientras el lobo se come a Caperucita.

Gladys Socorro

Periodista

Twitter: @gladyssocorro

Blog: gsocorro@wordpress.com

La bajada de la Chinita será epicentro político

Viene con todo. La bajada de la Chinita, este sábado 27 de octubre en Maracaibo, promete ser, aparte del majestuoso acto de fe y devoción por la patrona de los zulianos, el epicentro de la política local, regional y nacional. El control absoluto de la actividad religiosa ya no estará en manos de la Iglesia, como siempre ha sido, sino que lo asumió la gobernación del Zulia, a través de una comisión especial encabezada por el secretario de gobierno, Lisandro Cabello, famoso por declarar hace un par de meses que la crisis eléctrica en el Zulia se debía al efecto del “equinocchis”, momento en el que el sol estaba más cerca del estado.

La fiesta aún no comienza y el morbo está a millón. Son muchas las preguntas que solo quien esté ese día en la plazoleta de la Basílica disipará de primera mano. Comenzando porque, por primera vez en 19 años, la familia Rosales no tiene puesto garantizado en la primera fila, por cuanto ni Manuel Rosales es ya gobernador ni Eveling Trejo es alcaldesa. Sin embargo, por haber sido los máximos representantes del estado y del municipio, igual les tocaría encabezar el acto, protocolarmente hablando, muy cerca del gobernador Omar Prieto y demás autoridades nacionales y regionales. Por tanto, la expectativa se centra en saber si el pase de factura político estará o no por encima del respeto a la investidura. ¿Para dónde los mandarán?

Lo mismo aplica para el ex gobernador Francisco Arias Cárdenas. Si bien Prieto y él son de la misma tolda política, es público y notorio que entre ellos hay un divorcio en malos términos, que amenaza con investigaciones a la gestión de Pancho por parte de la contraloría. La misma fue solicitada directamente por Prieto. No obstante, en este caso hay otros elementos protocolares a tomar en cuenta: Arias Cárdenas es el actual presidente de Corpozulia y miembro de la directiva nacional del PSUV. ¿Se sentarán cerca o lo mandarán bien lejos para que ni aparezca en la foto? Lo sabremos ese día.

Otro punto importante es saber si los diputados de la Asamblea Nacional tendrán puesto en tan importante actividad religiosa. Recordemos que el poder legislativo fue electo en 2015 a través del masivo voto popular, pero éste fue torpedeado por el gobierno de Nicolás Maduro a través de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente en julio de 2017. Desde entonces, quienes han sido electos por elección popular han tenido que juramentarse ante ella, incluyendo a Omar Prieto. Entonces, ¿qué harán los chavistas en el Zulia al respecto? ¿Quién representará al poder legislativo nacional el día de la bajada de la Chinita? ¿Habrán dos bloques? ¿Quién presidirá el acto al lado de Prieto: Omar Barboza o Diosdado Cabello? Dejando claro que Barboza también tiene el aval de ser exgobernador del estado.

Pero sigamos. Otra arista política que sin duda genera expectativas entre los zulianos es ver qué puesto ocupará Juan Pablo Guanipa durante la ceremonia. Él se presenta como gobernador electo, y sin duda lo es porque le ganó a Arias Cárdenas en las elecciones de octubre pasado. Sin embargo, nunca fue gobernador en funciones porque decidió no juramentarse ante la ANC. Entonces, ¿dónde se sentará el sábado? ¿Al lado de Prieto y entre los ex gobernadores del Zulia u ocupará su silla entre los diputados nacionales en caso de que estos no sean desplazados protocolarmente por los constituyentistas?

Pero esto no acaba aquí. Quienes asistimos todos los años al reencuentro con nuestra Virgen estamos acostumbrados a la visita del ex candidato presidencial, Henrique Capriles Radonski. Su fe mariana es innegable. Siempre está presente en los actos de la Chinita y de la Virgen del Valle, independientemente de si está en campaña electoral o no. ¿Qué pasará este año? ¿Asistirá a la bajada aunque ya no tenga asegurada su silla en primera fila? Esperemos el sábado para disipar la duda.

Quien la tiene más complicada es el mismo anfitrión: Prieto ya confirmó su asistencia, aunque nunca se le ha visto en este tipo de actos, ni siquiera durante los 9 años que fue alcalde de San Francisco, quizás porque su inclinación religiosa es evangélica. Deberá enfrentarse cara a cara con miles de zulianos que se darán cita a las 5:00 pm del sábado en la plazoleta de la Basílica, en medio de una gran crisis alimentaria, económica y social, que tiene como guinda el calvario eléctrico y la falta de agua que afecta a la región. ¿Preferirá ir sobreseguro y blindarse con una masiva movilización de personas afectas que lo aplaudan a su llegada? Eso también lo sabremos el sábado con la Chinita como testigo.

Gladys Socorro

Periodista

Twitter: @gladyssocorro

Blog: gsocorro.wordpress.com

La estrategia comunicacional de la oposición es tan débil como su unidad

Al gobierno le sobra de lo que la oposición más adolece. A lo largo de los 20 años de revolución, si en algo han jugado bien los rojos ha sido en el tablero mediático.

Comunicacionalmente han ganado muchas batallas. Independientemente de si gobiernan bien o mal, están claros en que la mejor inversión es en propaganda. Con el transcurrir del tiempo se han hecho de un emporio de medios tradicionales, cuyo logro fundamental, más allá del bombardeo ideológico, ha sido acallar las voces disidentes.

Así mismo, entendieron desde hace rato la importancia de la generación de opinión pública a través de las redes sociales, espacio desde donde se libran las batallas más viscerales. Desde allí se ensañan para extirparle a la gente sus esperanzas, generando estados colectivos de depresión, irritabilidad, negación e incredulidad ante cualquier alternativa posible para enfrentarlos.

Sin duda, han sido exitosos. Y, aunque suene contradictorio, es justo en este momento, en el que el presidente Nicolás Maduro acumula un rechazo nacional por encima de 70%, cuando han alcanzado el clímax de los beneficios de su estrategia comunicacional: alimentan a una oposición cada vez más dividida, los más férreos ataques vienen de opositores contra opositores y los líderes de los diferentes partidos y organizaciones políticas se han convertido en personajes con muy alto rechazo entre su misma gente. Es decir, consiguieron dejar de ser ellos el enemigo gracias al auspicio de una guerra a cuchillo entre el bloque opositor.

Por su parte, el lado antigobierno pareciera estar desactivado. Son tantos los problemas que ahogan a diario al venezolano y poco el ruido que ellos hacen al respecto. No es suficiente con que nos repitan como loros la realidad que todos padecemos en carne propia, hay que ir más allá. No hay estrategias conjuntas para impulsar y mantener campañas comunicacionales sistemáticas, con contenido, y que conecten con la gente y su realidad. Por el contrario, los esfuerzos se diluyen en discusiones estériles, como por ejemplo, si Maduro comió en el restaurante del chef turco, si debió o no usarse la música de Alí Primera para una actividad del Frente Amplio o juzgar a un diputado porque le dio la gana de perdonar a su verduga chavista.

La estragia comunicacional de la oposición es tan débil como su unidad. El argumento de la falta de recursos es una excusa para tapar la escasez de ideas. Basta con chequear Twitter para darnos cuenta de la existencia de laboratorios de sectores de la oposición dedicados a atacar a la misma oposición, malgastando recursos económicos y humanos, tiempo y espacio, en darle palos a un objetivo equivocado. No terminan de entender que mientras el gobierno siga en el poder ellos no serán presidentes ni de una junta de condominio.

Siguen jugando las mismas cartas. Siguen jugando de la misma manera como si este gobierno fuera normal. Se mueven con notas de prensa y algunas declaraciones aisladas que no trascienden porque no son sistemáticos en el hacer. Cayeron en un sopor que los aleja cada vez más del ciudadano común. Están entrampados en un círculo vicioso del que no ven, o no quieren ver, más allá.

Cada cual apuesta su ficha para sí mismo, sacan sus cuentas, y actúan en consecuencia. Nunca antes ha estado más claro: el gobierno no tiene gente pero sí influencia comunicacional, mientras que la oposición la conforma la gran mayoría de venezolanos pero no logran aglutinarse en torno a un mensaje claro y único. Cada partido trabaja de manera individual, olvidándose, o bien por omisión o bien con intención, de dos máximas de oro: La importancia de la comunicación como estrategia fundamental en este juego político para hacerse del respaldo de las masas, y la unidad como única opción para dar la pelea. Seguir empeñados en no entenderlo y subestimar al adversario, es estar condenados al fracaso.

Gladys Socorro

Periodista

Twitter: @gladyssocorro

Blog: gsocorro.wordpress.com

El circo de los que gobiernan el Zulia

Circo y más circo. En el Zulia, y específicamente en Maracaibo, nos llevan a pega y boliaco y nuestros gobernantes sólo se ocupan de la pachanga. Pasamos medio día sin luz, pero de eso no dicen ni una palabra. Estamos un mes sin agua, y ni coquito les hace. Casi la totalidad de los semáforos de la ciudad están dañados, pero como si no fuera con ellos. La basura nos traga y las moscas nos llevan en caballito, y ellos ni se inmutan.

El gobernador del Zulia, Omar Prieto, y el alcalde marabino, Willy Casanova, parecieran estar gobernando en Narnia, porque en Maracaibo no se les ve ni la sombra. Y no lo digo yo, lo dicen los hechos: vivimos en una ciudad deteriorada, pestilente, malolienta, anárquica, sin agua, sin luz, sin efectivo, sin policías, sin puntos de venta, negocios cerrados… ¿Y sin gobierno?

Todo depende de lo que se entienda por gobernar. Si se trata de atender y solucionar los graves problemas básicos que aquejan a la ciudad y a los ciudadanos, los resultados que saltan a la vista nos dicen que en Maracaibo no hay gobierno municipal, así como tampoco un gobierno regional que asuma la batuta ante tanta indolencia. Sin embargo, si por gobernar entendemos que lo importante de una gestión son las fiestas y el circo, entonces debemos reconocer que en la tierra del sol amada tenemos a los mejores.

En Maracaibo, los cortes eléctricos suman al día, en promedio, entre 10 y 13 horas, pero eso no importa porque en noviembre tendremos la Feria de la Chinita por todo lo alto, con artistas nacionales e internacionales, y con el regreso del Festival de la Orquídea contratado con Venevisión. ¿Cómo es que, en una ciudad donde no hay electricidad, montarán un aparataje tecnológico de esa magnitud? ¿Será tanto el descaro de nuestros gobernantes como para que ese día la Plaza de Toros (o donde decidan hacerlo) brille con su iluminación, mientras el resto de la ciudad esté a oscuras? ¿Si no hay dinero para atender problemas trascendentales que afectan a la colectividad, como la electricidad, agua, recolección de basura y semáforos dañados, de dónde saldrá la bola de billete que se necesita para un evento de esta magnitud? ¿Será por intercambio? ¿Será donación de Venevisión? Lo mínimo que deben hacer el gobernador y el alcalde es darnos la cara y explicarnos.

Pero el gusto por la pachanga de estos gobernantes sigue acumulando bonches. En su tuiter oficial, el alcalde Willy Casanova escribió: “Nosotros queremos extenderle una invitación al compañero Winston Vallenilla a que vaya a Maracaibo y formemos el Corazón Gaitero, si hay un Corazón Salsero y un Corazón Llanero por qué no el Gaitero”. Alcalde, a los marabinos no nos interesan esos corazones. Los marabinos lo que nos preguntamos es: ¿Y la basura pá’ cuando? ¿Y la luz pá’ cuando? ¿ Y el transporte público pá’ cuando?

Por su parte, el gobernador Omar Prieto también montó su fiesta “cultural” y lo publicó por tuiter: “Anuncio el nacimiento de un nuevo medio televisivo, TVC canal 27, que funcionará desde el Centro de Arte de Maracaibo, Lía Bermúdez. Será de corte cultural y documental para profundizar nuestras raíces al servicio del pueblo con visión humanista para todos por igual”. Gobernador, ¿Un nuevo canal de televisión en un estado donde no hay electricidad? ¿Quién lo financiará? ¿La gobernación, con la plata de los zulianos, en vez de atender los verdaderos problemas que nos tienen la vida hecha cuadritos? ¿Más bombardeo ideológico en vez de trabajar en función de las necesidades del colectivo? ¿Hasta cuándo la retórica?

Sin duda, las prioridades de quienes hoy nos gobiernan están muy distantes a las de nosotros, quienes padecemos a diario esta ciudad. Parecieran vivir en otra galaxia, ausentes de una realidad que nos asfixia, nos carcome, nos exprime las ganas y hasta el alma. ¿Será que son los gobernantes que nos merecemos después de tantos errores cometidos, tanta indolencia y desidia? A lo mejor, quién sabe.

Gladys Socorro

Periodista

Twitter: @gladyssocorro

Blog: gsocorro.wordpress.com

El Defensor peca con premeditación y alevosía

Por donde metamos la cabeza, estamos jodidos. Si no nos agarra el chingo nos agarra el sin nariz. El deterioro brutal de los servicios públicos en el país es una espiral que nos traga a su paso, y cada vez con más fuerza y velocidad.

Un problema conlleva a otro. Y mientras tanto, a nosotros, el pueblo, se nos va la vida intentando resolver la crisis que provoca el mismo gobierno con su ineficiencia y desatención. Estamos desamparados, a la buena de Dios. Quienes deben velar por nuestros derechos ciudadanos se hacen la vista gorda para no contradecir al maltratador mayor: el gobierno de Nicolás Maduro.

Me refiero al Defensor del Pueblo. Seguramente usted, al igual que yo, no sabe ni cómo se llama. Es tan gris su gestión que su nombre ni siquiera se escucha en alguna reunión oficial. No ha dicho ni media palabra para defendernos de la arremetida oficial. No se le ve ni la sombra. Me enteré que se llama Alfredo Ruíz Angulo y que lo nombró la constituyente en agosto de 2017. Ya ha pasado un año y seguro que no se ha leído los mandatos expresos que le da la Constitución, entre los que destaca claramente el punto 2 del artículo 281, donde se establece como su competencia directa: “velar por el correcto funcionamiento de los servicios públicos, amparar y proteger los derechos e intereses legítimos, colectivos o difusos de las personas, contra las arbitrariedades, desviaciones de poder y errores cometidos en la prestación de los mismos, interponiendo cuando fuere procedente las acciones necesarias para exigir al Estado el resarcimiento a las personas de los daños y perjuicios que les sean ocasionados con motivo del funcionamiento de los servicios públicos”.

¿Será que el Defensor del Pueblo no ha tenido tiempo de enterarse de las penurias que vivimos a diario en el país? Le hago un resumen entonces para que no peque por omisión. En el Zulia, y otros estados del interior del país, se viven cortes eléctricos que pueden sumar, en promedio, hasta 15 horas al día. Caracas también ha comenzado a ser afectada con la crisis. La poca comida que hay en las neveras se daña, el sector comercio colapsa porque se quedan sin puntos de venta, la población queda imposibilitada de hacer transferencias y los electrodomésticos se dañan con los constantes bajones de voltaje. Señor Defensor, ¿a quién le pasamos las facturas de las reparaciones que no bajan de 100 millones de bolívares? ¿Quién paga? ¿Por qué no obliga al gobierno, tal y como establece la Constitución, a resarcir los daños causados? ¿Acaso cree que la gente tiene una matica de reales en el patio de la casa? ¿Es usted cómplice abiertamente del atropello gubernamental?

A lo mejor usted no lo sabe porque no lo padece, pero con la crisis eléctrica se ha intensificado aún más la escasez de agua por la inconstancia en el sistema de bombeo. Comunidades enteras deben esperar un mes para recibir una hora de servicio y poder almacenar el líquido en cuanto pote consigan. En caso de que deban comprar el agua, tendrán que disponer de 180 millones de bolívares fuertes (1.800 soberanos) para comprar un camión. ¿Quién responde por estos gastos extras para solucionar un problema que genera el mismo gobierno?.

Señor Defensor, con la cacareada y manoseada reconversión monetaria, ¿no se ha dado cuenta que se ha traducido en un atraco a mano armada en contra de la población, donde el principal promotor de la agresión es el gobierno que ha subido exageradamente el precio de los productos y servicios? ¿No se da cuenta que se está vulnerando aún más la posibilidad, ya no de vivir, sino de sobrevivir, del pueblo?

Señor Defensor, entérese que la gente para todo, absolutamente para todo, debe pagarle a terceros si quiere solucionar sus cosas: apostillamientos, pasaportes, pasajes, Cantv, suministro de agua, para conseguir alimentos regulados que escasean, el puesto para comprar la batería del carro y todo lo que le pase por la cabeza. Los pagos son en dólares o, como dicen sin pudor, su equivalente al cambio del día.

Esto es sólo un brevísimo resumen de la roncha que pasamos los venezolanos a diario mientras usted mira hacia el otro lado. Podríamos hablar de la recurrente violación de los derechos humanos por parte del gobierno cuando expone a los pensionados y jubilados a pasar horas en colas interminables para ver si corren con suerte, se alinean los astros y puedan converger en el mismo momento la luz y el efectivo. ¡Eso es casi un milagro! Podríamos hablar también de la violación de los derechos humanos cuando nuestros enfermos se mueren por falta de medicinas o porque los equipos para hacerse sus tratamientos en los hospitales están dañados y ni qué decir de la existencia de presos políticos, pero que seguramente en su sensibilidad chavista, eso sería suficiente para pintar mi reclamo de algún color.

¿Qué espera, señor Defensor, para asumir sus obligaciones de ley? ¿Hasta cuándo tendremos que aguantar los venezolanos para que nos tire una palomita? Usted no peca por omisión sino con premeditación y alevosía. Nosotros estamos en todo el derecho de reclamarle que actúe de una buena vez en defensa de nuestros derechos, porque si no se ha enterado, el pueblo, al que usted debe representar y defender, muere de mengua, mientras usted sigue recibiendo un sueldo y beneficios que pagamos todos nosotros.

Gladys Socorro

Periodista

Twitter: @gladyssocorro

El colapso eléctrico es indetenible

La crisis eléctrica ha alcanzado niveles superlativos. En el Zulia llegó para quedarse y amargarnos la vida a todos. Un evento tras otro han dejado en evidencia la vulnerabilidad y grado de deterioro del sistema nacional y de generación propia. La explosión recurrente de las subestaciones por sobrecarga hace que debamos soportar días enteros sin el servicio, sin que ni siquiera haya una respuesta oficial seria y coherente ante tanta calamidad.

Lamentablemente, los racionamientos y los constantes apagones ya se han hecho cotidianos en la vida de los zulianos, y con ellos la profundización del deterioro de su calidad de vida: cerros de electrodomésticos dañados, comercios cerrados, no funcionan los puntos de venta para pagos electrónicos, no hay internet para hacer transferencias y mucho menos efectivo. Entonces, ¿cómo aspira el gobierno que todo el movimiento del sector comercio y servicios se haga vía electrónica? Todo, absolutamente todo, es un disparate.

Pero esto sobrepasa a los zulianos y al resto del interior del país. Las fallas eléctricas ya se sienten con fuerza en Caracas, la capital. La evidencia de la crisis eléctrica, que en el Zulia tuvo como punto de partida tangible la nochebuena pasada, ya golpea a todo el país, siendo los apagones cada vez de más amplio espectro y extendidos por más horas.

El colapso del sistema eléctrico nacional es indetenible. Lo alerté en uno de mis artículos publicado a comienzos de marzo pasado. Para entonces señalaba que la prioridad del gobierno era mantener alumbrada Caracas para minimizar el costo político, aunque eso significara, como en efecto pasó, quitarle los megavatios a Venezuela entera. Pero bastaron 5 meses para que se demostrara que ni que la orden la girara Papa Dios, podían cumplirla. No tienen con qué. Por más que insistan, no hay capacidad de generación para cubrir la demanda nacional. La generación termoeléctrica está por el suelo y la sobre exigencia –con mantenimientos vencidos– que le meten a las líneas del sistema interconectado nacional provoca explosiones que se reflejan en mega apagones.

Los estudiosos del tema ubican la demanda nacional entre 13.000 y 14.000 megavatios, de los cuales, en teoría y sólo en teoría, 60% se cubre con la generación hidroeléctrica del Guri y Los Andes, y el 40% restante con la generación en las plantas instaladas en todo el territorio nacional. Pero la realidad es muy distinta.

José Aguilar, consultor internacional en energía eléctrica, explica que ante la muy disminuida operatividad que tienen las termoeléctricas, la decisión gubernamental sigue siendo forzar el Guri, que si bien tiene capacidad suficiente de generación hidroeléctrica, ésta no debe sobrepasar lo que las líneas de transmisión puedan soportar. Hacerlo, como de hecho viene ocurriendo, provoca una fuerte sobrecarga en la transmisión y distribución que termina en explosiones y grandes y constantes apagones como los que vivimos casi a diario.

El caso del Zulia es aún más complicado porque está en la cola del sistema y su parque termoeléctrico instalado no funciona adecuadamente. Para marzo, el estado reclamaba alrededor de 2.300 megavatios, pero para esta fecha sobrepasa los 3.000 por el pico tradicional en las temperaturas.

Aguilar señala que por la vía termoeléctrica, la Costa Occidental de Maracaibo tiene 2.430 megavatios instalados, que en caso de que funcionara correctamente, la demanda se cubriría sin problemas con una mínima dependencia del Guri. Pero la realidad da cuenta de que Termozulia funciona a 30% de su capacidad; la Ramón Laguna está inoperativa y las plantas de Bajo Grande y Rafael Urdaneta funcionan a menos de media máquina.

Lo que viene son apagones y más apagones. Con este gobierno, que ha demostrado su incapacidad absoluta para atender el problema, estamos predestinados a estar cada vez peor. Es una realidad que todos vemos menos ellos, a lo mejor porque nosotros la padecemos y a ellos nos les ha hecho ni coquito. Es obvio, en Miraflores siempre hay electricidad, y en caso de que haya alguna interrupción, la planta comienza a funcionar. Lo mismo pasa en la Residencia Oficial del gobernador del Zulia, Omar Prieto. Ni ellos ni los suyos pasan la roncha que pasa el pueblo. Ojalá nunca olviden que arriba hay un Dios que mira hacia abajo.

Gladys Socorro

Periodista

Twitter: @gladyssocorro

Blog: gsocorro.wordpress.com