Este Gobierno es puro show. Cada aparición de Nicolás Maduro es más circo para el pueblo, porque pan no hay. 

Mientras la mayoría de los venezolanos le exige la renuncia por incompetente, a él no se le ocurre mejor idea que hacer una concentración en contra del decreto de Obama, medida aplicada por el gobierno gringo que sólo le afecta a él y a su combo, porque para el pueblo no hay ningún tipo de sanción. Pero él y su grupito se empeña en aferrarse al poder a costa de lo que sea. 

Como ya el soberano no le sirve, ahora se propuso manipularlo a través del estómago. Su nueva estrategia es jugar con el hambre de la gente. Eso es ser miserable. Lo poquito que hay de comida en el país lo repartirán casa por casa a quienes sean chavistas; incluso, les darán un carné que los identifique. ¡Vaya vulgaridad la de esta gente!

¿A dónde vamos a parar?. No tengo dudas: comeremos mierda, pero lo peor es que no alcanzará para todos. Mientras tanto, Maduro y sus amiguitos siguen dándole circo a la gente con feriados que se extienden por una semana, como si nuestra producción y abastecimiento de los productos básicos estuviera tan pujante. 

Hasta razón tenía Chávez cuando nos mandaba a hacer los cultivos organopónicos y a tener gallinas en los patios de las casas. Las consecuencias de esta revolución perversa serían tan nefastas que no tendríamos ni para comer. Aquí lo que viene es hambre pareja.

No queda otra que salir de esta gente. Ojalá Nicolás lo entendiera y se fuera con su música a otra parte. Como bien lo dijo Henry Ramos Allup: “Renuncia, Nicolás, ahórranos la tragedia”. Los días que vienen serán unos más negros que otros, solo queda echar el resto. El caso es que a algunos ya ni resto les queda para echar. ¿Y entonces qué va a pasar? Que Dios nos agarre confesados y bien vigilantes.
Gladys Socorro

Venezolana y Periodista

Twitter: @gladyssocorro

Blog: gsocorro.wordpress.com

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