#AsíLoVíYo #EnciendeUnaLuzPorVenezuela #Maracaibo 

#17M

Eran poco mas de las 5:30 pm y la Plaza de la República estaba repleta de gente. El tricolor nacional fue el protagonista de la tarde. Todo el espacio se dibujaba de amarillo, azul y rojo. Con el grito “Viva Venezuela” comenzaba la actividad denominada Enciende una luz por Venezuela.  

Desde arriba de la concha acústica de la plaza los muchachos del movimiento estudiantil cantaban el Himno nacional. Los acompañaba una bandera gigante y una larga tela negra con los nombres de los caídos durante los 43 días de protestas. 
El ambiente era emotivo. La oración de San Francisco de Asís dio paso al momento de oración. “Señor, hazme un instrumento de tu paz, que donde haya odio ponga yo amor; donde haya oscuridad lleve tu luz; donde haya pena tu gozo señor”. No puedo negarlo, es mi preferida. Soy franciscana.
Cientos de personas rezaban ensimismadas en el dolor, quizá impotencia, por los duros momentos que pasa nuestro país. Los veía desde arriba. Decidí subir y estar del lado de los estudiantes. Las velas encendidas le daban daban un toque particular al ambiente. Veía todo desde otra perspectiva: La tristeza reflejada en la cara de las madres por el asesinato de nuestros chamos contrastaba con el ímpetu y determinación de seguir en las calles de los jóvenes del movimiento estudiantil. Son dos caras de una misma moneda. Ninguna es mejor que la otra, simplemente son.
Santa Teresa de Jesús le puso punto final al momento religioso: “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa. Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios basta”. Tras una pausa, con los brazos levantados y las velas encendidas, las cientos de personas cantaban, a una sola voz, una canción que hoy eriza la piel: “Y si un día tengo que naufragar y el tifón rompe mis velas, enterrad mi cuerpo cerca del mar, en Venezuela”.

Gladys Socorro

Periodista

Twitter: @gladyssocorro

Instagram: @gladyssocorro

Blog: gsocorro.wordpress.com

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