#AsíLoVíYo #CascosVerdes #PaúlMoreno #Maracaibo #19M
Siento rabia. Siento dolor. Siento una impotencia que me consume. Se que todos estamos igual, por eso hoy me atrevo a hablar por todos.
¿Qué hacemos con lo que sentimos, eso que nos ahoga y que no podemos calmar con lágrimas? ¿Quién nos devuelve a cada uno de los muchachos asesinados por querer un mejor país? Lo peor es que ya no nos reconocemos unos a otros. ¿Cómo hacer para entender la muerte de Paúl Moreno, uno de nuestros ángeles guardianes de los cascos verdes, a manos de alguien que por rabia lo embistió con su camioneta? ¿Cómo hacer para perdonar tanto odio y humillaciones acumuladas por tantos años? Que alguien me lo explique porque yo no lo sé.
Paúl no es nuestra sangre, pero hoy lo lloramos como si lo fuera. El destino nos hizo hermanos de la vida, y la convicción de poder hacer de Venezuela un país mejor selló nuestro pacto de fe. 
Ayer conversaba con uno de sus compañeros antes de comenzar a caminar hacia La Barraca y me decía: “Nosotros no pensamos en el miedo. Venimos porque tenemos un compromiso con la vida. Estamos pendientes de quiénes necesitan atención médica y los ayudamos. Todos luchamos por el mismo sueño: un mejor país”.  
Este muchacho que no supera los 25 años, sin saberlo, me daba una lección de vida, una lección de fe. Sus palabras retumban en mi mente y me pregunto: ¿en qué momento nos perdimos como país? ¿En qué momento nos convertimos en lo que somos ahora? ¿En qué momento dejamos que el odio y el resentimiento nos ganaran la pelea?
Hoy aplaudimos de pie, no solo a Paúl, sino a todos esos muchachos que con su morral, su máscara y su casco con una cruz verde nos acompañan y nos cuidan por encima de sus mismas vidas. Gracias. Mil gracias por existir. 
Gladys Socorro

Periodista

Twitter: @gladyssocorro

Instagram: @gladyssocorro

Blog: gsocorro.wordpress.com

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