#AsíLoVíYo #Constituyente #Venezuela #Gobierno #Oposición #24J
El tiempo corre. Cada minuto cuenta. Todos estamos entre la espada y la pared. La angustia es evidente. Es una semana decisiva, en la que estoy convencida se sumarán elementos que harán frenar al gobierno en sus pretensiones de hacer la constituyente. Puede que peque de optimista, pero así lo creo. 
El Maduro que intenta venderse fuerte en cada cadena no es el real. Es parte del juego que por años le ha dado dividendos al gobierno: generar desesperanza y adelantar una derrota anímica entre los venezolanos. Él y su grupito se la dan de sobrados pero lo que están es pidiendo cacao. No la tiene fácil, pero tiene la presidencia. El tiempo a este gobierno se le acabó pero puede extenderlo pese a que cada día se le haga más cuesta arriba. Los venezolanos lo desprecian y si sigue montado en la silla es a fuerza de violencia y represión. ¿Hasta dónde puede estirar la cuerda ante millones que ya le perdieron el miedo, mucho más el respeto?. Eso nadie lo sabe.
Maduro está sitiado. A lo interno convive con la fractura del chavismo, con siete millones y medio como mínimo de venezolanos que exigen su salida, una inflación que hace de Venezuela un país invivible y escasez de alimentos, medicinas e inseguridad. A lo externo perdió cualquier apoyo de la comunidad internacional. Ni el Caricom se atreve a respaldar sus intenciones dictatoriales. La Unión Europea y Estados Unidos se le pararon firme y vienen con todo. En definitiva, la propuesta constituyente desenmascaró al gobierno. Perdió la credibilidad y la legitimidad, cualidades necesarias para acceder a financiamientos, créditos y cooperación internacional de cualquier índole. Todo es negro a su alrededor.
En el punto en el que estamos hoy ambas partes necesitan negociar: El gobierno una salida “honrosa” que le permita a los chivos resguardarse y al partido mantenerse vivo de cara al futuro; y la oposición frenar el desastre de país en el que nos han metido, garantizar la institucionalidad, los derechos fundamentales y, por supuesto, los espacios electorales venideros.
A lo mejor me equivoco, pero creo firmemente que la constituyente no va. Ni siquiera a Maduro le conviene. Está más seguro pactando una salida con la oposición, o bien inmediata o en 2018 cuando se vence su período. De todas maneras, en este país cualquier cosa puede pasar. Venezuela ni se acaba ni soluciona todos sus problemas el 30 de julio. Lo que sí está claro es que a este gobierno se le agotó el tiempo. Lo dijo el papa Juan Pablo II: “El Estado no puede anular el derecho que el hombre tiene desde que nace. El Estado no puede reemplazar el sentido de justicia con un garrote. Un Estado que se ensucia así está destinado a morir”.

Gladys Socorro

Periodista

Twitter: @gladyssocorro

Instagram: @gladyssocorro

Blog: gsocorro.wordpress.com

Anuncios