El sacudón

El regreso de Manuel Rosales al Zulia obliga al reacomodo de todas las organizaciones políticas. Su llegada es un sacudón al cuadro político opositor, un tanto adormecido por la rutina e inmersos en la pelea a cuchillo entre ellos. Un Nuevo Tiempo, Voluntad Popular y Primero Justicia, estos dos últimos como tórtolos a veces, han mantenido sus diferencias disimuladas, lo que no parece vaya a ser la constante en las próximas semanas. 

Rosales cuenta con 50 por ciento de la intención de voto para la Gobernación. Con estos números echa por tierra las esperanzas electorales de Juan Pablo Guanipa, de Primero Justicia, y de Lester Toledo, de Voluntad Popular. Sin embargo, el ajedrez político cambia todos los días, y con él, las estrategias de cada uno para sobrevivir.

 La apuesta de Voluntad Popular es por una pelea directa con el líder de Un Nuevo Tiempo. Su cabeza en la región, Lester Toledo, pidió la exclusión del partido azul de la Mesa de la Unidad. El objetivo es cazar contrapunteos con Rosales para hacerse visible desde el exilio.

 Toledo intenta pescar en río revuelto, pero, a mi juicio, de manera errada: con 5,3 por ciento de intención de voto no puede carearse de tú a tú con un Rosales que tiene 50 por ciento, y que además lo respalda una gestión calificada por la mayoría como exitosa. A su favor tiene que su partido maneja la opinión pública a su antojo en las redes sociales con una fuerte dosis de show, aunque la existencia de su organización política se sustente fundamentalmente en la prisión de su líder, Leopoldo López.

Juan Pablo Guanipa, por su parte, ha sido más inteligente. Mantiene su agenda propia de campaña, recorriendo los municipios con propuestas en mano. No polariza con Rosales, para eso está el resto del partido. Su intención de voto hacia una posible candidatura a la gobernación se ubica en 13,4. No cuenta con estructura partidista sólida para defender una elección, pero tiene fuerte presencia en las redes sociales, aunque sin mucho show como los naranjas.

 Ambos partidos vienen bailando pegado en el Zulia desde hace rato. Establecieron en la región (no así a nivel nacional) una unidad electoral diferente a la MUD para intentar frenar a Un Nuevo Tiempo, primera fuerza política en el estado con 26 por ciento. Sin embargo, este coqueteo no perdurará en el tiempo porque PJ necesitará llegar a acuerdos con UNT para mover piezas a nivel nacional, con lo que Guanipa pudiera mantenerse como el aspirante eterno.

 No todo, sin embargo, es color de rosa para el partido azul. Si bien es cierto que tiene una maquinaria electoral consolidada y al grueso de los electores, tiene graves fallas comunicacionales y de organización. La apuesta es a que con la llegada de Rosales, su líder natural, las cosas agarren su rumbo.

 La entrada en el juego del exgobernador zuliano cambia todo el escenario. Sobre sus hombros recae la tarea de reorganizar la estructura del partido. El Zulia es la primera fuerza electoral del país y de Rosales depende que sea Un Nuevo Tiempo quien siga llevando, como hasta ahora, la batuta en la región.

 Gladys Socorro

 Periodista

 Twitter: @gladyssocorro

 Blog: gsocorro.wordpress.com

Desconectados

El problema es comunicacional. No hay dudas. La Mesa de la Unidad Democrática y todos los partidos que en ella convergen, no han sabido explicarle a los venezolanos el berenjenal en el que estamos metidos.                                             

Por el contrario, solo salen a la luz pública los agarrones internos profundizados por los grupos que insisten en jugar a la antipolítica, pretendiendo lavarse las manos culpando solo a los políticos de la crisis cuando aquí todos somos responsables, por acción o por omisión. También están los oportunistas que, pretendiendo asegurarse sus parcelitas en futuras elecciones, dicen lo primero que se les ocurre y a cualquiera le ponen el pie para saltar.

Estemos claros. El problema no son las aspiraciones que tenga cada quien, el problema es cada quien hace lo que le da la gana dejando de lado a la MUD. Se le arreguindan solo cuando la necesitan para figurar, de resto que se hunda, y con ella, todos nosotros.

El rollo es que no hay dirección. Pareciera no haber un concepto claro de hacia dónde queremos ir, o por lo menos no hay una línea clara de comunicación entre los líderes y la gente. Todo es un misterio, aunque no lo sea. Las acciones están llenas de cuestionamientos porque no hay quien de respuestas a las dudas de los venezolanos. Todo es pa lante y pa trás.

A estas alturas del juego no me creo el cuento ni de traidores, ni vendidos, ni líderes políticos interesados en que Maduro se atornille en el poder. Todos han expuesto su pellejo y a sus familias, igual o más que cada uno de nosotros. Todos estamos en riesgo permanente. El error ha estado en no saber venderle claramente a los venezolanos el para dónde vamos y, sobre todo, cómo lo vamos a hacer. Y mientras tanto, las criticas y los señalamientos se profundizan al ritmo desmesurado de las necesidades de la gente. Hay más preguntas que respuestas, y lo más grave es que una explicación es peor que la otra.

No nos queda otra que confiar en la MUD, aunque esté cojeando. Siempre está abierta la vía violenta para quien la quiera transitar. Yo, particularmente, me niego a recorrerla porque de eso solo quedan lágrimas y dolor en los hogares. Creo además que siempre habrá un camino no violento para solucionar los problemas sin que eso signifique pasividad ni entreguismo.

Mantengo firme mis esperanzas en un cambio de rumbo nacional que va mas allá de algún partido político o de sus líderes, creo en el cambio que comienza y termina en nosotros; creo en que todo el camino recorrido no será en vano.
Por Gladys Socorro
Periodista
Twitter: @gladyssocorro

Blog: gsocorro.wordpress.com

No hay que jugar posición adelantada

Muchos están jugando posición adelantada y el pueblo les va a cantar fuera de juego. Más de uno en el Zulia arrancó su campaña para la gobernación y ni siquiera se sabe cuál sería el método más efectivo para solucionar el problema mayor que ahoga a la población: la salida del presidente Nicolás Maduro.

La gente no está pensando en ningún nombre para dirigir los estados. Los zulianos, al igual que el resto del país, lo que quieren es solucionar la falta de comida, de medicinas y de productos básicos, y saben que sólo se logrará con un cambio de gobierno. Esa es su gran preocupación y solo por ello están trabajando.

En medio de esta crisis parece cuesta arriba que lleguemos a las elecciones regionales previstas para diciembre de este año. Si no hay plata ni para comer no sería una buena señal desembolsar millones sobre millones para unas elecciones que no solucionarían el problema fundamental del país.

Para el gobierno el escenario electoral de diciembre luce muy negro. La profunda crisis y el rechazo generalizado a la gestión de Maduro le auguran una derrota segura en la mayoría de las gobernaciones. A la vista de todos sería otro elemento de desmoronamiento del poder chavista. Más sin embargo, como punto a favor para el oficialismo debo decir que apostar a las regionales, aún sabiendo que las perderían, diluiría los esfuerzos para sacar del poder al Presidente, dándole un margen de maniobra para recuperar niveles de aceptación.

Para la oposición sería un triunfo electoral seguro, de eso no tengo dudas. Se recuperarían muchos espacios, tiñendo de azul el mapa nacional. Sin embargo, de concretarse las elecciones regionales este año, tal y como lo establece la ley, habrían enfrentamientos internos por las candidaturas, lo que repercutiría en la unidad necesaria para la batalla mas importante a librar, es decir, sacar a Maduro y cambiar el modelo político y económico actual. 

Al igual que para la mayoría del país, estos comicios no lucen prioritarios para la oposición, y a las cuentas me remito: la Unidad Democrática se fijó seis meses para activar algún mecanismo constitucional para cambiar el gobierno, por lo que estaríamos hablando de septiembre u octubre como tiempo para concretar la meta, así entonces habría que hacer elecciones presidenciales a final de año o principios del próximo, quedando diferidos los comicios regionales.

Sin embargo, la realidad política venezolana cambia todos los días. Un paso en falso de cualquiera de los actores, los hará ganar o perder el juego. Los venezolanos libran una batalla de largo aliento que la ganará el más inteligente, mientras que los desbocados sólo engrosarán las filas del cementerio de políticos. 

Gladys Socorro

Venezolana y periodista

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El combito desbocado

Desbocados. Así se la han pasado las últimas semanas Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y su combito. La oposición los lleva locos. La avalancha de firmas recogidas en solo dos días para activar el revocatorio los dejó como Condorito: ¡Plop!
Tienen alborotado el gallito de pelea que llevan por dentro, además de la rabia y el desprecio que sienten por la gente, ese soberano que ya no les tiene miedo y que hoy les dice en su cara que no les importan las amenazas, el terrorismo psicológico ni cualquier marramucia que pretendan hacer. 
Los venezolanos estamos asqueados de tanta prepotencia del combito, estamos cansados de que nos pongan el pie encima cada vez que les da la gana solo para satisfacer sus intereses y sus ansias de poder; ya estamos obstinados de que se las den de machitos para amenazarnos e intimidarnos para que hagamos lo que ellos quieran.
Ya no hay temor. Estos personajes han abusado tanto del guión de la mentira, burlas y amenazas que se han convertido en caricaturas risibles y por las que los venezolanos no sienten el mínimo de respeto. 
Ellos caminaron solitos al matadero. Abusaron de un pueblo y este se cansó. Repiten los mismos errores con resultados cada vez peores. Ya ni la amenaza que hace Diosdado en nombre del gobierno: “funcionario de organismo público que haya firmado no puede seguir en su cargo”, hace mella en la gente. Los venezolanos decidimos cambiar y nada ni nadie nos va a detener. Nosotros recuperaremos nuestro país mientras ellos deberán pagar ante la justicia sus delitos de violación al derecho al trabajo, al libre pensamiento y de los derechos civiles y políticos de los ciudadanos.
Gladys Socorro

Venezolana y periodista

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¡Esto no es vida, es angustia!

Este gobierno está empeñado en pasarle facturas al Zulia. A partir de hoy nos golpean con cuatro horas diarias sin luz, eso sin contar el tiempo de racionamiento que tendremos por los cortes imprevistos. Fácilmente podríamos llegar a las 8 horas por día.

Una vez mas se pone de manifiesto la tirria que mantiene el poder central en nuestra contra. Se nos afincaron con el cronograma de racionamiento eléctrico. No les bastó con tratarnos como venezolanos de segunda e imponer sobre nuestros hombros el peso del consumo caraqueño, sino que ignoraron las condiciones implacables de nuestro clima. 

Cada vez nos atacan con más fuerza. No nos perdonan el mantenernos de pie ante los constantes atropellos que nos hacen desde la capital. No nos perdonan que no nos tiemble el pulso para reclamar nuestros derechos y, sobre todo, no nos perdonan que no seamos chavistas. Así como lo lee, el Zulia no es chavista. Arias Cárdenas llegó a la gobernación por un error histórico que estoy segura no se repetirá. Este señor ha rayado en el cinismo, el descaro y la alta traición al pueblo. Quien es capaz de pedirnos más comprensión a estas alturas del partido es porque no tiene ni idea de lo que estamos padeciendo. 

Hoy no nos cabe tanta indignación. Estamos que si nos pica una guayacán no lo sentimos. Nuestro día a día se va entre los racionamientos de luz y de agua, intentar comprar alguito de comida sólo dos días a la semana según el terminal de cédula, deambulando de farmacia en farmacia para comprar algún remedio y mirando para los lados por miedo a que nos atraquen. 
Esto no es vida, esto es angustia. Vivir aquí es para guapos. Pero llega un momento que de tanto tensar la cuerda, esta se puede romper, porque “nadie es dueño de la multitud aunque crea tenerla dominada”.

Gladys Socorro
Venezolana y periodista

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O estás con el gobierno o te mueres de hambre

Estoy indignada. Manipular a la gente por el estómago es el acto de mayor bajeza que puede hacer un gobernante. Ahora la moda entre los dirigentes chavistas es repartir la comida a las puertas de las casas. La razón es obvia: matarles el hambre a cambio del voto.

Hace algunas semanas el mismísimo presidente, Nicolás Maduro, propuso hacerle llegar la comida a los venezolanos a través de los consejos comunales. Omar Prieto, en San Francisco, emitió un decreto a través del cual pasó de alcalde a ser el mayor distribuidor de alimentos regulados en su municipio, por llamarlo de una manera educada.

El domingo visitó el Zulia el ministro de Alimentación, Rodolfo Marco Torres. Asegura que coordinó acciones para impulsar el nuevo sistema de de distribución, a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, y repartir lo que hay casa por casa. La línea está clara. Lo quieren todo. Ya no se conforman con controlar nuestra manera de pensar y de actuar; sino que quieren chuparnos hasta la mínima esperanza.

Este nuevo mecanismo de repartición sólo llegará a los afectos al gobierno que estén registrados en los consejos comunales. Sin duda, cada vez será más difícil para el ciudadano de a pie acceder a los productos básicos, o bien por culpa de un gobierno que se niega a producir pero se empeña en controlarnos hasta la forma de respirar, o por la red de complicidades que hacen del bachaqueo uno de los negocios más rentables de la actualidad.

La miseria humana se pone una vez más de manifiesto. En una Venezuela llena de posibilidades, los distintos niveles de gobierno nos ponen en una encrucijada inaceptable desde cualquier punto de vista: o estás con el gobierno o te mueres de hambre.

Gladys Socorro

Venezolana y periodista

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No hay que jugar posición adelantada

Muchos están jugando posición adelantada y el pueblo les va a cantar fuera de juego. Más de uno en el Zulia arrancó su campaña para la gobernación y ni siquiera se sabe cuál sería el método más efectivo para solucionar el problema mayor que ahoga a la población: la salida del presidente Nicolás Maduro.

La gente no está pensando en ningún nombre para dirigir los estados. Los zulianos, al igual que el resto del país, lo que quieren es solucionar la falta de comida, de medicinas y de productos básicos, y saben que sólo se logrará con un cambio de gobierno. Esa es su gran preocupación y solo por ello están trabajando.

En medio de esta crisis parece cuesta arriba que lleguemos a las elecciones regionales previstas para diciembre de este año. Si no hay plata ni para comer no sería una buena señal desembolsar millones sobre millones para unas elecciones que no solucionarían el problema fundamental del país.

Para el gobierno el escenario electoral de diciembre luce muy negro. La profunda crisis y el rechazo generalizado a la gestión de Maduro le auguran una derrota segura en la mayoría de las gobernaciones. A la vista de todos sería otro elemento de desmoronamiento del poder chavista. Más sin embargo, como punto a favor para el oficialismo debo decir que apostar a las regionales, aún sabiendo que las perderían, diluiría los esfuerzos para sacar del poder al Presidente, dándole un margen de maniobra para recuperar niveles de aceptación.

Para la oposición sería un triunfo electoral seguro, de eso no tengo dudas. Se recuperarían muchos espacios, tiñendo de azul el mapa nacional. Sin embargo, de concretarse las elecciones regionales este año, tal y como lo establece la ley, habrían enfrentamientos internos por las candidaturas, lo que repercutiría en la unidad necesaria para la batalla mas importante a librar, es decir, sacar a Maduro y cambiar el modelo político y económico actual. 

Al igual que para la mayoría del país, estos comicios no lucen prioritarios para la oposición, y a las cuentas me remito: la Unidad Democrática se fijó seis meses para activar algún mecanismo constitucional para cambiar el gobierno, por lo que estaríamos hablando de septiembre u octubre como tiempo para concretar la meta, así entonces habría que hacer elecciones presidenciales a final de año o principios del próximo, quedando diferidos los comicios regionales.

Sin embargo, la realidad política venezolana cambia todos los días. Un paso en falso de cualquiera de los actores, los hará ganar o perder el juego. Los venezolanos libran una batalla de largo aliento que la ganará el más inteligente, mientras que los desbocados sólo engrosarán las filas del cementerio de políticos. 

Gladys Socorro

Venezolana y periodista

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Puro circo, porque pan no hay

Este Gobierno es puro show. Cada aparición de Nicolás Maduro es más circo para el pueblo, porque pan no hay. 

Mientras la mayoría de los venezolanos le exige la renuncia por incompetente, a él no se le ocurre mejor idea que hacer una concentración en contra del decreto de Obama, medida aplicada por el gobierno gringo que sólo le afecta a él y a su combo, porque para el pueblo no hay ningún tipo de sanción. Pero él y su grupito se empeña en aferrarse al poder a costa de lo que sea. 

Como ya el soberano no le sirve, ahora se propuso manipularlo a través del estómago. Su nueva estrategia es jugar con el hambre de la gente. Eso es ser miserable. Lo poquito que hay de comida en el país lo repartirán casa por casa a quienes sean chavistas; incluso, les darán un carné que los identifique. ¡Vaya vulgaridad la de esta gente!

¿A dónde vamos a parar?. No tengo dudas: comeremos mierda, pero lo peor es que no alcanzará para todos. Mientras tanto, Maduro y sus amiguitos siguen dándole circo a la gente con feriados que se extienden por una semana, como si nuestra producción y abastecimiento de los productos básicos estuviera tan pujante. 

Hasta razón tenía Chávez cuando nos mandaba a hacer los cultivos organopónicos y a tener gallinas en los patios de las casas. Las consecuencias de esta revolución perversa serían tan nefastas que no tendríamos ni para comer. Aquí lo que viene es hambre pareja.

No queda otra que salir de esta gente. Ojalá Nicolás lo entendiera y se fuera con su música a otra parte. Como bien lo dijo Henry Ramos Allup: “Renuncia, Nicolás, ahórranos la tragedia”. Los días que vienen serán unos más negros que otros, solo queda echar el resto. El caso es que a algunos ya ni resto les queda para echar. ¿Y entonces qué va a pasar? Que Dios nos agarre confesados y bien vigilantes.
Gladys Socorro

Venezolana y Periodista

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Rosales sigue siendo el coco

Dicen que obras hacen amores. Tras casi siete años entre la clandestinidad, el exilio y ahora la cárcel, Manuel Rosales, exgobernador del Zulia, cosecha el respaldo de un pueblo que hoy exige su libertad porque sabe de su entrega y lucha por el bienestar de los que menos tienen.
Rosales es un hombre callado, observador y de poco hablar. De hecho, lo último no se le da muy bien. Pero al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios: siempre ha demostrado tener una visión completa y ambiciosa de desarrollo. Apostó por un Estado moderno y popular, no populista ni paternalista. Más de 70 por ciento de los zulianos respaldan y añoran su modelo de gestión pública democrático, con redistribución de oportunidades para la gente, dándoles herramientas para salir adelante, y no convirtiéndolos en limosneros del gobierno de turno.
Solo los mezquinos son incapaces de reconocer sus logros. Blancos, rojos, verdes, amarillos, naranjas y azules coinciden en que bajo su mandato el Zulia era otra cosa. El éxito ha sido su carta de presentación, pero también lo ha convertido en el blanco permanente del odio visceral del gobierno. No le perdonan que haya sido el muro de contención para que el chavismo no entrara en el estado.

No hay magia, hay trabajo. Aseguran que la gente olvida lo que un político dice, pero siempre recuerda cómo la hace sentir. Por Manuel Rosales votaban hasta los chavistas. Estaban claros en que no había dádivas ni personalismos en la entrega de beneficios, cosa que los de ellos están muy lejos de entender.
La educación fue prioridad durante su gobierno. “Quien se forma no depende de nadie”, decía. Para ello aplicó un plan completo: escuelas con aulas virtuales para adentrar a los niños en la tecnología; comedores escolares, dotación de libros, útiles y uniformes, todo para minimizar la deserción escolar. Una vez graduados, se beneficiaban con las becas del programa Jesús Enrique Lossada o con la capacitación de un oficio. Si bien la educación no da votos, estaba claro en que seguía siendo la base del desarrollo de cualquier país.
Del éxito de su gestión hablan también sus obras en salud, vivienda, programas sociales, económicos, limpieza y ornato de la ciudad.
Rosales sigue siendo el coco para muchos. Para los fracasados es mejor destruir, aplastar a quien lo hace bien, al que les hace sombra. En su caso judicial no hay nada mas que pase de factura y resentimiento. Pero como él mismo dice: “Firme y claro en la lucha. Los principios no se negocian”.
Gladys Socorro

Venezolana y Periodista

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Por mucho menos sacaron a CAP

Los venezolanos estamos pelando y no son los dientes. El jueves amanecimos 61,7 por ciento más devaluados de lo que ya estábamos, solo considerando el dólar oficial que de 6,30 pasó a 10 bolívares. La cifra de inflación acumulada en 2015 dada por el Banco Central de Venezuela es de 180 por ciento, eso sin registrar la arremetida violenta que lleva el alto costo de la vida en los dos primeros meses de este año.

Por mucho menos que esto a Carlos Andrés Pérez le incendiaron el país por los cuatro costados en el Caracazo de 1989 y los militares golpistas, que hoy ostentan el poder, se le alzaron en armas en febrero de 1992. Para ese entonces la inflación se ubicaba en 84,5 por ciento, es decir, estábamos en pañales en comparación a la realidad que hoy nos ahoga. De la corrupción ni hablar. En la cuarta se hablaba del chinito de Recadi, pero hoy son múltiples los señalamientos que se le hacen a los jefes rojos por narcotráfico, que es mucho que decir. 

Los venezolanos nos miramos y no entendemos cómo hemos aguantado tanto sin chistar: colas eternas para comprar lo poco que hay de comida, no hay medicinas, no hay agua, padecemos fuertes racionamientos de luz, delincuencia desatada, productos incomprables, y pare de contar. 
No cabe duda de que somos pacíficos, hasta rayar en la exageración. Los violentos son otros. La historia así lo evidencia. Los disturbios y alzamientos son estrategias que han sido practicadas por comunistas y militares. Bien lo dice Juan Carlos Zapata en su libro El Suicidio del Poder: “Los militares siempre están recostados al poder de turno, y huelen los cambios antes que cualquiera”.
Por otra parte, los comunistas trasnochados tienen un manifiesto, una cartilla que rige sus actuaciones. Así lo revela la periodista Thays Peñalver en La Conspiración de los 12 Golpes, donde señala que “estos movimientos formaron parte de la ‘batalla de liberación’ y hoy se conoce que partidos radicales organizaron todos estos ‘motines espontáneos’ desde Cuba y Nicaragua”.
Explica que en los años 80 y 90 los sabotajes izquierdistas llegaron a República Dominicana, Ecuador, México, Perú, Costa Rica, Brasil, Chile, Honduras, Guatemala y Venezuela, entre otros. Emplearon a fondo el plan del “puño único contra el Fondo Monetario Internacional”. Habían inventado la palabra “paquetazo”, que surgió de los revolucionarios internacionales a partir de 1980, cuando Fidel Castro dejó de apoyarse en los partidos comunistas y buscó la lucha contra el FMI como proyecto.  
Los comunistas y militares golpistas de antes son los gobernantes de ahora. Los que antes armaban los zafarranchos colectivos hoy están en el poder. Es obvio: no habrá alzamiento popular, y ellos lo saben. Lo que no está garantizado es que ellos, en su afán de mantenerse en el poder, apliquen nuevamente su libreto pero a la opción del autogolpe. El desespero puede llevarlos a cualquier cosa, y aquí en Venezuela estamos muy mal. Amanecerá y veremos.
Gladys Socorro

Venezolana y Periodista

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